#VisiónPerú
Por Mesías Guevara Amasifuen
En un mundo donde los datos se han convertido en el activo más valioso, el Perú enfrenta una disyuntiva crítica, avanzar hacia la autonomía digital o mantener una dependencia tecnológica que compromete su seguridad nacional y su desarrollo económico. Por lo que la necesidad de una ley de soberanía digital es una urgencia estratégica.
La soberanía digital se refiere a la capacidad de un país para controlar su infraestructura tecnológica, sus flujos de datos y su desarrollo digital, sin depender de actores externos que puedan afectar sus sistemas críticos. Para el Perú, esto implica garantizar que información sensible se almacene y gestione dentro de sus fronteras.
Actualmente, gran parte de la información peruana reside en servidores extranjeros, lo que la expone a ciberataques, espionaje e incluso a sanciones internacionales. Según un informe del Center for Global Development (2023), los datos almacenados fuera del país son vulnerables a violaciones de seguridad, aun cuando los proveedores implementen medidas avanzadas de protección.
Una ley de soberanía digital además de mitigar riesgos generaría importantes beneficios: Inversión en infraestructura tecnológica local, con la construcción y operación de centros de datos en el país. Generación de empleo especializado en el sector de tecnologías de la información. Posicionamiento del Perú como líder regional en servicios digitales y ciberseguridad.
Una iniciativa legal necesaria debería incluir, entre otros: La obligación de que las empresas operen centros de datos en territorio peruano. La garantía de que los datos críticos no salgan del país sin autorización. Estímulos para la inversión en infraestructura digital nacional. Estándares de seguridad y privacidad adaptados a la realidad peruana.
La soberanía digital es una cuestión de seguridad nacional, autonomía económica y proyección geopolítica. En un escenario global cada vez más competitivo y fragmentado, el Perú tiene la oportunidad de definir su rumbo tecnológico.
Publicado en el diario La República.