Por Mesías Guevara A.
Todo indica que el proceso electoral del 2026 será violenta, los que actualmente detentan el poder y están en el gobierno, harán lo imposible por mantenerse en los cargos públicos, para ello recurrirán a la agresión física y verbal, además harán uso de la tecnología digital para llevar sus operaciones de la tradicional plaza pública al escenario virtual, donde en lugar de utilizar propuestas harán uso de insultos y agravios, desatando una tormenta digital, bajo la premisa del vale todo, y que el fin justifica los medios.
El internet, base del mundo virtual y de las plataformas sociales, fue creado con el propósito de crear servicios para elevar el nivel de vida de las personas, como los servicios de telesalud, teleeducación, comunicar a los amigos y familiares, así como, trasladar y compartir el conocimiento generado por las diversas disciplinas como las ciencias, las letras, el arte y el deporte. No menos importante es constituir el eje central de la transformación digital productiva y del gobierno del Estado.
En la actualidad, las redes sociales en lugar de cumplir su cometido que es de entretener, socializar e informar, se ha distorsionado convirtiéndose en un campo de batalla, donde campean ataques, insultos, difamación y desinformación.
Los animadores de estas insanas acciones son ciertos personajes políticos y no políticos, que resaltan por tener recursos económicos y un falso amor por el Perú, “son tan pobres que lo único que tienen es dinero”. Estos auspician y financian a ciertos operadores, para que implementen el trabajo sucio que ellos planifican, pero no se atreven a realizar, porque entre otras razones desdeñan a los agredidos, sienten que estos no están a su nivel. Dichos operadores son simples mercenarios y sicarios digitales, engendrados en las granjas de trolls, entre ellos hay empleados del Estado y de instituciones privadas que además de recibir un salario reciben el guion de los mensajes que van a publicar.
Los trolls presentan características que se repiten como un patrón. Algunos operan desde el anonimato escondiéndose detrás de nombres falsos, conformados por letras y números, en su perfil colocan fotografías de personajes famosos, de cosas o paisajes. Otros aparecen abiertamente porque se sienten empoderados y respaldados, respondiendo a encargos que están establecidos en una estrategia de demolición. Al hacer un rastreo de los trolls que se hacen llamar católicos, próvidas, defensores de la familia, anti comunistas y anti caviares, son solo individuos que carecen de escrúpulos y principios.
Los trolls tienen definido sus objetivos con claridad, principalmente apuntan a los que consideran enemigos de sus auspiciadores por ser peligrosos para el logro de sus fines, atacan sin miramientos y con gran agresividad hasta despellejarlos, lo hacen en diferentes frentes, entre los cuales destacan la desinformación, aquí buscan imponer en el colectivo social una mentira o media verdad, buscando desprestigiarlo o desacreditarlo. Otro frente es la generación de la distracción, su objetivo es quitar el foco de la concentración de la población o de los personajes sindicados. El otro aspecto que está en su plan de acción es debilitar y golpear. Los trolls además de responder a un operador, tienen la esencia de un ser oscuro, muy cercanos a los Orcos y actúan con la misma furia, solo que estos son digitales.
Lo que sé tiene que hacer es denunciar las cuentas de trolls ante los dueños de las plataformas, aunque algunos para defenderse de los ataques contraatacan utilizando la misma estrategia. Sin embargo, cuando se les tenga plenamente identificados hay otros caminos que se podría utilizar, uno es denunciarlos por difamación ante el poder judicial, también cabe realizar una sanción moral pública y otro es castigarlos en el acto electoral, es decir, al momento de emitir nuestro voto, porque los trolls son creados a imagen y semejanza de sus auspiciadores que por lo general son políticos o candidatos a algún cargo público. Con la furia de los orcos digitales ciertos personajes quieren imponernos su verdad, crear espejismos, falsos profetas y líderes de papel. A esos personajes tenemos que confrontarlos con argumentos sólidos para evitar que instauren y consoliden en el Perú el reino del terror. ¡!La patria nos llama para defenderla!!
Publicado en el Diario Ahora Jaén.