Por Mesías Guevara masifuen
Hace un lustro apareció el tenebroso Covid 19 causando una pandemia que trajo muerte y dolor a nivel mundial, Cajamarca no fue la excepción. A pesar de que eso ha ocurrido recientemente, muchos han olvidado que, como consecuencia de esa aparición, la muerte con su guadaña tocó sus puertas llevándose a sus seres queridos y amigos cercanos.
En esa oportunidad me tocó ejercer el cargo de Gobernador Regional, para lo cual tuvimos que realizar diversas acciones para proteger la vida de nuestros coterráneos, el momento fue muy difícil, porque además de enfrentar a un enemigo invisible, nuestra infraestructura hospitalaria era precaria, el tratamiento médico totalmente desconocido y el personal de salud especializado muy escaso.
Después de diseñar un plan de acción, empezamos por unir a la Diresa y ESSALUD, para luego realizar una estrecha articulación con el gobierno nacional, municipios, organizaciones sociales y empresa privada, el objetivo era optimizar los recursos e intercambiar experiencias.
En esa articulación nos encontramos con el general Walter Martos Ruiz, quien ejercía el cargo de ministro de Defensa para luego ser nombrado presidente del Consejo de Ministros, él a su solicitud pidió ser nuestro coordinador de enlace con los diversos ministerios, y lo hizo por su amor hacia su querida Cajamarca.
Durante la guerra no convencional que sostuvimos con el Covid 19, Walter Martos nos apoyó de manera invalorable. Con él, gestionamos la instalación de hospitales covid, en Cajamarca, Jaén y San Ignacio. A través de Essalud logramos la instalación de hospitales modulares en Chota y Cutervo. Se puso en funcionamiento el hospital de Jaén, firmamos un convenio con PRONIS para la elaboración del expediente técnico del hospital de Bambamarca, iniciamos la construcción del hospital de san Ignacio, y reiniciamos la construcción del hospital de Cutervo. Financiamos e iniciamos la elaboración de los expedientes técnicos de los hospitales de Chota, Celendín, Simón Bolívar, de la torre de hemodiálisis y quimioterapia del hospital regional de Cajamarca
Ante la empresa privada y el Ministerio de salud, nos ayudó a coordinar la instalación de plantas de oxígeno, así como, los laboratorios moleculares ubicados en Jaén y Cajamarca. Logramos garantizar el suministro de medicamentos, y la implementación de camas UCI.
En cierta oportunidad por su gestión sostuvimos una reunión en las oficinas del Ministerio de Defensa, con la presencia de los altos mandos de las Fuerzas Armadas, con el objetivo de planificar la Implementación del Plan Tayta, llegando a movilizar un alto número de efectivos militares, quienes realizaron el tamizaje para descartar la presencia del Covid 19 y suministrar la medicina de manera gratuita, en especial a la población vulnerable.
Los aeropuertos de Cajamarca y Jaén fueron testigos del despliegue de recursos a nivel de medicinas, insumos para los laboratorios y equipos de protección personal. Una de las decisiones audaces que tomamos fue La implementación del cerco regional, con el objetivo de controlar el ingreso y salida de personas que pudieran estar contagiadas con el virus, aquí contamos con la valiosa participación de las rondas campesinas y urbanas.
Lo vivido en Cajamarca durante el Covid 19, lo sistematicé y plasmé en un libro que titulé “Operación Cajamarca”, el general Walter Martos que conocía de cerca lo vivido, tuvo la generosidad de escribir el prólogo.
Su peso político y compromiso con Cajamarca, nos ayudó a gestionar recursos para enfrentar a la pandemia, a contestar con acciones concretas a la crítica que siempre fue ácida, y a la maledicencia de ciertos adversarios políticos. El general Martos, no cayó contagiado por el mortal virus, salió airoso de dicha guerra, pero cual guerrero en el camino de la vida le tocó enfrentar a otro enemigo, el cual le hizo hincar sus rodillas en la arena de la muerte. El clarín cajamarquino ha sonado en señal de reconocimiento por su esfuerzo desplegado, a la cual sumo mi sincero agradecimiento, por habernos acompañado a transitar por el valle de la muerte.
¡General, descanse en paz y que Dios le otorgue eterno descanso a su alma!
Publicado en el diario Ahora Jaén
