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Por Mesías Guevara Amasifuen
La población de Jaén y de toda la región nororiental siempre albergó la aspiración de contar con un hospital moderno que pudiera enfrentar enfermedades tropicales, diabetes, el temible cáncer y muchas otras dolencias.
Todavía perdura en mi memoria un domingo de 1983. Ese día, tras izar el pabellón nacional, una comitiva liderada por el entonces diputado por Cajamarca, David Guevara Soto, e integrada por personalidades como Mauro Fernández, Elser Elera, Miguel Oblitas y Mila Soberón —presidenta del comité pro-hospital—, junto a distinguidos ciudadanos y vecinos, nos dirigimos al terreno donde hoy se erige el Hospital de Jaén.
En esa jornada memorable, el ciudadano Demetrio Ríos hizo la entrega formal del terreno en calidad de donación. Fue entonces cuando la microregión de la corporación inició la construcción del cerco perimétrico. A partir de esa época, diversas autoridades nacionales, regionales y locales impulsaron la construcción de diversos ambientes para los servicios de salud. Un hito crucial se dio durante el gobierno del presidente Ollanta Humala, cuando yo era congresista de la República y Gregorio Santos era presidente Regional. En ese entonces, se inició la construcción de las modernas instalaciones.
En 2019, junto al equipo de ProRegión, trabajamos intensamente para poner el hospital en funcionamiento. A finales de ese año logramos acondicionar áreas clave como consultorios, farmacia y diagnóstico por imágenes, en estrecha coordinación con el presidente Vizcarra.
Dada la envergadura del nuevo hospital, era imperativo contar con un director con habilidades tanto asistenciales como administrativas. Por ello, gestionamos ante SERVIR la designación de un gerente público. Así, a finales de 2019, asumió la dirección la doctora Diana Bolívar. El inicio de sus funciones estuvo marcado por tensiones, ya que algunos sectores exigían un funcionamiento al 100% desde el primer día, algo complejo dado que un hospital requiere pasar por las fases que los expertos denominan “bata blanca” y “bata gris”.
A los pocos meses de iniciar operaciones, la Covid-19 hizo su macabra aparición. La directora tuvo que enfrentar una triple embestida: la inclemencia de un sector de la prensa, la oposición de parte del cuerpo médico y el ataque feroz del virus. En medio de esta tormenta, la Dra. Bolívar nos dio una grata sorpresa al convertir el área de Emergencia en una zona Covid, logrando poner en funcionamiento los ductos de gases médicos, incluido el vital oxígeno.
Hoy, el Hospital General de Jaén se ha convertido en un referente regional y nororiental, gracias a un esfuerzo dedicado y profesional. No solo fue crucial en la lucha contra la Covid-19, sino que continúa salvando vidas frente a muchas otras enfermedades. Un trabajo que, como ciudadanos, debemos reconocer siempre, pues protege la salud de los más humildes, quienes merecen nuestro profundo respeto y consideración.
Lo que antes era impensable hoy es una realidad: el hospital de Jaén brinda servicios ambulatorios de quimioterapia y hemodiálisis, realiza intervenciones quirúrgicas de alta complejidad y ha alcanzado la categoría II-2. Asimismo, ha incrementado su número de médicos especialistas y personal administrativo, así como su presupuesto. Se ha convertido incluso en un referente nacional en digitalización, al desarrollar su propia plataforma digital, que, en honor a nuestros antepasados, fue denominada PakamuruSoft.
El paso de la Dra. Diana Bolívar por la dirección del hospital marcará, sin duda, un antes y un después en la gestión de este importante nosocomio, una labor que la gran mayoría de la población sabe reconocer. La salud es un acto de justicia y, como tal, debe gestionarse con criterio técnico, alejado de intereses personales, comerciales y politiqueros. Porque nuestros vecinos merecen lo mejor, el cuidado de su salud debe estar en buenas manos: las de profesionales altamente especializados, honestos y dedicados.
Publicado en el diario Ahora Jaén.