Por: Mesías Guevara Amasifuen
La descentralización es un proceso que está en construcción y constituye un anhelo de los pueblos del Perú profundo. Su consolidación está postergada por las marchas y contramarchas, por ello diversas competencias han sido re centralizadas, fundamentalmente porque las altas esferas del gobierno nacional se resisten a compartir el PODER con las regiones, confundiendo desconcentrar con descentralizar.
La descentralización tiene que seguir en marcha, porque los territorios regionales con su gente tienen el derecho de consolidar su propio destino histórico. En lugar de calificarlo como un fracaso debemos obtener las lecciones aprendidas para corregir y mejorar lo avanzado. Porque de serlo, estaríamos admitiendo un fracaso del estado en su conjunto.
Por ello proponemos que los gobiernos regionales de manera conjunta con sus municipios y la sociedad civil organizada configuren un modelo de desarrollo regional, que contemple su visión y objetivos regionales que sustenten una gestión administrativa eficaz y transparente, para desarrollar una infraestructura que sirva de base del desarrollo económico, social y sostenible, para brindar servicios públicos de calidad. Teniendo en cuenta la necesidad de consolidar la inclusión de los pueblos, mejorar la calidad de vida de sus ciudadanos, y llevar al estado a los lugares más lejanos.
Humanizar los territorios regionales, con una conciencia geográfica que ayude a los pobladores a asumir que la agresividad de su geografía no determinará sus conductas, y que en ellas hay ecosistemas frágiles, riqueza natural y capital humano. Que oriente la consolidación de su integración estratégica a través de diversas conectividades como: la vial, aérea, marítima, fluvial, digital, eléctrica y ferroviaria. Las regiones deben definirse por mapas de la riqueza y recogerlos en los planes regionales de desarrollo concertado y en las Agencias regionales de desarrollo, con una matriz productiva regional bien definida para convertir las ventajas comparativas en competitivas, y dentro de esa dinámica construir corredores económicos regionales sustentados en sistemas de innovación.
La generación del conocimiento y el uso de los saberes ancestrales deben ser considerados como pilares del desarrollo regional, para lo cual es fundamental el protagonismo de las universidades, institutos públicos de investigación, colegios profesionales, empresas agrupadas en un ecosistema tecnológico. Este conocimiento debe ser utilizado en la transformación productiva de las regiones.
La descentralización tiene que construirse bajo el principio de la interdependencia donde el gobierno nacional, regional y local, trabajen de manera sincronizada, con competencias bien definidas y sin paralelismos como viene ocurriendo. La relación de Lima con las regiones debe constituir un círculo virtuoso.
Los recursos públicos deben ser gestionados de manera eficaz y transparente, para lo cual se tiene que consolidar un sistema de control y fiscalización, incorporando la vigilancia ciudadana. Fortalecer la ley de contrataciones. Consolidar la carrera pública orientada por la meritocracia y gestión estratégica del talento humano. Impulsar la transparencia a través de la transformación digital que a su vez redunde en la modernización de la gestión pública, mejora los servicios de salud, educación y fomento de la participación ciudadana. Y establecer espacios democráticos para formar nuevos liderazgos.
Gestionar los recursos naturales con transparencia y tratos claros para beneficiar a la población generando confianza para evitar conflictos sociales. Consolidar la identidad e integración regional teniendo como soporte el patrimonio cultural heredado y la tradición de los pueblos originarios. Profundizar la autonomía fiscal y tributaria, para generar recursos propios y no solo depender de las transferencias presupuestales y del Fondo de Compensación Regional (FONCOR) La implementación de la descentralización pasa por consolidar liderazgos que tengan solvencia moral, capacidad profesional y sensibilidad social, que desempeñen sus funciones con dedicación y compromiso en la ejecución de la obra pública, y con la claridad que le da el concepto de gobernanza. Actuar con pensamiento de estadista que defina con claridad su plan de acción en el corto, mediano y largo plazo, que anteponga los intereses de su comunidad sobre los de su persona y no vea al estado como un botín.
Publicado en el Diario Ahora Jaén