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22-04-2024

ESTABLEZCAMOS UNA SEGUNDA REPÚBLICA

Ante este escenario sombrío, tenemos que repensar el Perú estableciendo una segunda república sobre una independencia real, donde impere la economía del bienestar, la justicia y la libertad, donde todos seamos iguales ante la ley y haya oportunidades para todos. Al respecto, Rubén Cáceres propone que haya un gran pacto social con amplia convocatoria.

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A pocos meses de haber celebrado el bicentenario de nuestra “independencia” del yugo español, seguimos viendo el mismo escenario que vivimos en los albores de nuestra república. Que nos indican que seguimos siendo un Estado en construcción, con una débil articulación que va más allá de nuestra agresiva geografía que desafía nuestra voluntad y creatividad.

Los próceres de nuestra independencia actuaron con la ilusión de fundar una gran república bajo los ideales de la fraternidad, igualdad y libertad. Con la convicción que el Perú sea el territorio de la consagración del buen vivir y el respeto irrestricto de los derechos fundamentales de todos. La historia nos grafica sucesos vividos con claridad y elocuencia, aunque muchos no lo quieran ver y recordar, para recoger las lecciones y aprender de ellas.

Desde entonces “ha pasado mucha agua bajo el puente”, ha habido: revoluciones y golpes de estado, dictaduras en sus diversas formas , guerras intestinales, guerras con otros países, escándalos de corrupción y traiciones, asesinatos de políticos y masacres a pueblos indefensos. Pero también ha habido hechos dignos de resaltar como el heroísmo y valentía de Cáceres y Bolognesi, acciones de estadistas como Ramón Castilla y José Gálvez , análisis crítico de intelectuales como Jorge Basadre. Pero sobre todo el estoicismo y valentía del peruano que jamás se ha sentido abatido y derrotado por el infortunio, convirtiéndose en un pilar sobreviviente de la república.

Esta patria soñada y amada por la mayoría de los peruanos, está amenazada por un grupo minoritario que actúa con una agresividad inusual, y ostenta el poder desde diversos puestos del gobierno apoyados por mercenarios que están ubicados en ciertos medios de comunicación y en los poderes fácticos que tras las sombras manejan el Perú. Esa minoría no tiene ideología ni principios ideológicos, pueden ser de derecha, de centro o de izquierda , a los que une la impunidad, la vanidad y la codicia.

Han copado las principales instituciones del Estado como el Congreso de la República convertida hoy en el centro de la demolición de nuestra institucionalidad haciendo contra reformas con orientaciones mercantilistas y acciones que impulsan la impunidad. Con el objetivo de consolidar su presencia en el poder dan normas para arrinconar al Jurado Nacional de Elecciones y someter a la Junta Nacional de Justicia. Han roto el equilibrio de poderes, sometiendo a sus devaneos a la presidenta de la república que se mueve en la dirección del viento que ellos soplen, igual sucede con el Tribunal Constitucional que dan resoluciones muy imaginativas a favor de las contra reformas que dan.

En ese grupo minoritario calzan perfectamente los calificativos que en su momento hizo Jorge Basadre como los: podridos, congelados e incendiarios A ellos no les interesa hacer patria, al contrario, lo ven como un botín a saquear y saciar sus apetitos voraces. Se hacen del poder comprando votos y humillando a los ciudadanos, muchas veces utilizando el dinero proveniente de economías criminales, de la corrupción y de empresarios mercantilistas que buscan mantener sus privilegios. Esta minoría ha logrado formar un núcleo duro que les permite tener una fuerza electoral para intentar llegar al poder y lo hacen amparándose en el fantasma del comunismo, el remanente del terrorismo y una supuesta defensa de los derechos de los ciudadanos. Esta minoría es incoherente, voraz e insaciable, ve como enemigos a los hombres y mujeres de buenas costumbres, a los intelectuales y políticos que ven con claridad la realidad actual y proponen alternativas de gobierno.

Ante este escenario sombrío, tenemos que repensar el Perú estableciendo una segunda república sobre una independencia real, donde impere la economía del bienestar, la justicia y la libertad, donde todos seamos iguales ante la ley y haya oportunidades para todos. Al respecto, Rubén Cáceres propone que haya un gran pacto social con amplia convocatoria.

En mi concepto el pacto social debe sustentante en principios sólidos que nos una en una gran coalición que fomente la participación ciudadana, para ir de una democracia consultiva a una democracia participativa, para ello tenemos que impulsar un nuevo con trato social, recordando que el actual ha sido dada y modificada a imagen y semejanza de los intereses subalternos de esa minoría.

Urge que establezcamos una lucha frontal contra esa minoría, no permitamos que nos arrebaten a nuestra patria y la manden al despeñadero. Demos la batalla así nos sindiquen como comunistas, subversivos o caviares. Que la indiferencia no detenga nuestra acción, que el miedo no congele nuestro entusiasmo. Por el bien de nuestra patria, hagamos realidad que los mejores ciudadanos nos gobiernen.

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