Por Mesías Guevara Amasifuen
La consolidación de la conectividad digital de nuestro país es una tarea urgente que debe ser priorizada por el Gobierno, estableciendo políticas públicas que involucren a las instituciones gubernamentales, empresas, academia y la sociedad civil. Esa ruta digital debe orientarse por los objetivos estratégicos nacionales que pueden ser: consolidar la transformación digital del Estado, cerrar brechas digitales, integrar estratégicamente nuestro territorio, sustentar la transformación digital productiva, generar y transferir conocimiento, mejorar los servicios públicos como salud y educación.
Como vemos, en esencia la conectividad digital es un medio donde confluyen topologías de redes, tecnologías disruptivas, aspectos económicos y legales. Dentro del aspecto legal encontramos la Ley N° 30083, que fue dada el 2015, con el objetivo de promover la competencia de telefonía móvil, siendo protagonistas los modelos operadores móviles virtuales (OMV) y los operadores de infraestructura móvil rural (OIMR).
El OIMR, a diferencia del OMV, es una creación peruana producto del consenso con estudiantes de posgrado, ingenieros investigadores, empresas operadoras y funcionarios técnicos del Ministerio de Transportes y Comunicaciones (MTC). Este consenso técnico y económico sirvió de sustento para el debate y aprobación de la ley en el Congreso de la República, así como para su promulgación de parte del ejecutivo y su reglamentación. Me cupo el honor y la oportunidad de ser el impulsor de esta ley.
La particularidad de los OIMR es que buscan extender los servicios de los operadores móviles (OM) a las zonas rurales, instalando infraestructura y conectando a los OM a través de un factor de conexión por el cual realizan un cobro. Pero a diferencia de la conexión entre los OM, el factor de conexión realiza liquidaciones entre el tráfico que genera y cursa.
Para consolidar la eficacia de los OIMR en la inclusión digital de los habitantes de las zonas rurales, además de hacer uso de las tecnologías celular y satelital de nueva generación, el MTC debería facilitar su integración con las redes regionales de banda ancha que actualmente se están instalando, así como ampliar su despliegue utilizando el mecanismo obras por impuestos. Con estas y otras acciones podremos tener un Perú rural digital, iluminándolo con la luz de la información y del conocimiento, con todos los beneficios que estos traen consigo.
La conectividad digital debe ir acompañada de una fortalecida política de alfabetización digital, con el objetivo de acelerar la inclusión de millones peruanos en el desarrollo nacional y que además sientan la presencia del Estado.
Publicado en diario El Peruano
