Artículo

27-02-2024

DE LA REGIÓN PARA LA NACIÓN

El Perú, demanda hoy más que nunca la instauración de una sociedad elevada, donde impere la justicia, la libertad, la solidaridad, seguridad, el orden e igualdad de oportunidades; por ello, somos conscientes que mientras nuestra vida cotidiana y futuro, sigan siendo afectados por la corrupción, el desempleo y pobreza, la realidad nos enrostrará dramáticos indicadores de mortalidad, morbilidad, desnutrición y analfabetismo, que son el natural caldo de cultivo de la violencia social.

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Por (*): Mesías Guevara Amasifuen

Construir un país que nos permita a todos los peruanos, vivir en paz y armonía, sin exclusiones, ni temores, con pleno respeto a la diversidad cultural, igualdad de oportunidades y bienestar es una acuciante necesidad. Desde esta tribuna Permítanme compartir con ustedes el noble sueño de construir una Patria grande, de transformar nuestro país en una gran nación democrática, donde reine la verdad, la justicia, y honradez. Una Patria que permita a nosotros sus hijos, disfrutar del trabajo pleno y la bonanza, en un ambiente de armonía y conciliación de la conciencia nacional.

Un sueño que se sostiene en la certeza que, para encontrar y sostener el rumbo, que nos permita salir del subdesarrollo, es necesario una actuación conjunta y solidaria de todos nosotros, en un marco de pleno respeto a los derechos ciudadanos y cumplimiento de los deberes correspondientes. En el hecho que la transformación de un país debe sustentarse en la sabiduría creadora y acción solidaria de los pueblos, forjando ciudadanía, democracia y desarrollo desde abajo; reconociéndonos como un país heredero de una cultura milenaria, que supo encontrar en la participación social, el pilar fundamental de su desarrollo. Estableciendo para ello, un sistema de innovación nacional que nos permita generar conocimiento científico y desarrollo tecnológico respetando el ambiente.

En este derrotero encontramos a nuestro país fracturado en lo moral, social, económico, político y territorial. Desde las regiones nos corresponde identificar los desafíos y plantear las propuestas con cambios para la agenda nacional; pues a lo largo y ancho de nuestro país hay muchos desafíos y retos que esperan respuestas con solución.

Del análisis de la coyuntura política actual podemos afirmar que se ha generado una cadena del antivalor, contrario a la cadena de valor que en su momento propuso Michael Porter, estableciéndose que lo imperfecto funcione de manera perfecta. Afectando el normal funcionamiento de las regiones y del país.

En esta cadena del antivalor el primer eslabón constituye la inestabilidad política que es generado por diversos actores. Esta inestabilidad ha generado una pérdida de institucionalidad haciendo que las instituciones de nuestro país estén siendo demolidas, de manera dramática, ante nuestra vista y paciencia, sin oposición alguna.

Esto ha generado diversas inseguridades como: La jurídica, ciudadana, alimentaria, hídrica, económica, laboral, entre otras fuentes de incertidumbre. Convirtiéndonos en el País de las inseguridades. La inestabilidad económica ha hecho que se incremente el riesgo país, ocasionando el alejamiento de las inversiones, pérdidas de empleo y la consecuencia de que haya alta conflictividad social. La unión de estos eslabones en lugar de crear valor ha provocado una crisis, que nos impone vivir en un ambiente de agobiante zozobra.

El epicentro de esta crisis que ha ocasionado la cadena del antivalor es el Congreso de la República, que con sus acciones ha ocasionado la pérdida del equilibrio de poderes, que tengamos una democracia híbrida donde priman los intereses particulares sobre los nacionales; es decir, no hay una conciencia de Estado. Promueven contrarreformas como es el caso de la Calidad Educativa, universitaria y otras normas que aprueban de manera casi clandestina.

Algunos meses atrás se podía decir que el Congreso de la República había hecho una alianza con la Presidencia de la República para sobrevivir políticamente, hoy no podemos decir lo mismo, porque la realidad es otra, de facto se ha transitado del presidencialismo al parlamentarismo. El que parte el jamón en el Perú, sin dudas, es el Congreso de la República, y lo hace a través de una alianza de partidos políticos que dirigen la mesa directiva juntamente con sus satélites, estos están haciendo una repartija. Por lo que reiteramos que el epicentro de la generación de la cadena del antivalor en el Perú es el Congreso de la República, para concretar sus propósitos utiliza la judicialización de la política, la politización de la justicia, la desinformación evidenciada en una guerra digital entre diversos actores, convertidos en los “Goebbels modernos”, para ellos su objetivo es: “miente, miente, que todo queda”. Hacen uso de la represión, que suscita miedo en la población, del tráfico de influencias expresada en la repartija de ministerios y del uso de financiamiento proveniente de economías criminales como: Minería ilegal, tala ilegal, narcotráfico y corrupción, todos amparados por un sector de la clase política.

El desgobierno es lo que impera hoy, ni siquiera podemos decir que el Perú está en piloto automático. La cadena del antivalor tiene un impacto negativo a nivel nacional, y se da en diversos aspectos como lo social, económico, político y la gobernanza.

En lo social podemos ver la existencia de ciudades inseguras y no saludables. Con un alto movimiento migratorio de la Sierra a la costa impulsadas por las agroindustriales y por la busca de oportunidades laborales. Por otro lado, también vemos el sigiloso desplazamiento de las bandas criminales. Hay ciudades en las que el pedido de cupo se ha convertido en un modelo de negocio. El sistema educativo se ha debilitado llegando a golpear la calidad de nuestro sistema universitario, producto de la contra reforma universitaria.

La inseguridad alimentaria se viene incrementando, originando que tengamos una población mal alimentada y vulnerable a las enfermedades, sin dejar de mencionar el incremento de la anemia y la desnutrición crónica. Hay debilidad en los servicios públicos como transportes, energía, agua y saneamiento. El desempleo se ha incrementado y encontramos altos índices de discriminación social.

En la parte económica encontramos una desarticulación productiva y territorial, todo lo contrario de lo que requieren las regiones. La fase alta del ciclo de precios de los minerales no fue aprovechada. La agroindustria, golpeada por diversos factores entre ellas destaca el cambio climático y el Green Deal que ha establecido la Unión Europea

Una infraestructura inadecuada que impide la consolidación de los corredores económicos que cruzan la costa, la sierra y la selva, evita que las matrices productivas de las regiones sean complementarias entre sí, trayendo como consecuencia que tengan un desigual índice de competitividad regional.

Nuestro mar con los grandes recursos que tiene no está estratégicamente integrada al desarrollo industrial, productivo y alimentario del País. Encontramos un incipiente proceso de industrialización, que nos indica la inexistencia de un proyecto concreto para industrializar y darle valor añadido a todos los sectores productivos, económicos de nuestra matriz productiva. Resalta la falta de planificación agraria que contemple la transformación productiva, y la agricultura familiar que ha sido olvidada.

Hay una baja asociatividad entre el sistema universitario y la empresa privada, base fundamental para generar proyectos productivos, es un problema de urgente solución. La cadena del antivalor también ha impactado en la gobernanza, reflejándose en una débil gestión pública, con un sistema de control y fiscalización conformado por la Contraloría General de la República, el Organismo Supervisor de Compras del Estado OSCE y sistema de Justicia, requiere ser fortalecido, vemos que hay muchos funcionarios que están implicados en actos de corrupción. Es inexistente la meritocracia y la contratación del personal se realiza sin cumplir el perfil del puesto.

Las universidades no tienen una solvencia académica y de investigación científica. Y no se toma en cuenta la importancia de la transformación digital, base fundamental para lograr una transformación del Gobierno.

En lo político encontramos una presencia débil de los partidos políticos nacionales, estos solamente están empeñados en participar en las elecciones generales, pero no en los procesos electorales regionales y municipales, limitando la participación de sus militantes y de los ciudadanos y debilitando la representación ciudadana. Hay escasa participación de los jóvenes en política, motivo de una gran preocupación porque ellos son los actores principales y junto a las mujeres, son los protagonistas del cambio.

Propuestas para la transformación: El cambio

Frente a este escenario complejo y complicado con una visión desde la región damos respuestas con el objetivo de proponer cambios en la agenda nacional.

Consolidar una visión de futuro. El Centro Nacional de Planeamiento Estratégico, CEPLAN a través del Acuerdo Nacional ha construido una visión de futuro, que nos orienta que seamos un país democrático, un Estado de Derecho, un país que respete la institucionalidad, que defienda a la persona humana y de su dignidad.

Consolidar la identidad, que nos lleve a elevar nuestra autoestima. Recordemos que la autoestima tiene una estrecha relación con la productividad. Nos hace sentir orgullosos de ser peruanos y nos une en un sentimiento nacional. Integrando a los pueblos originarios y aprendiendo de ellos sus saberes ancestrales.

Implementar una profunda reforma electoral, que permita canalizar la participación de los jóvenes, mujeres y de ciudadanos en general de buena voluntad. Cuyo objetivo es renovar y dignificar la política a nivel nacional, regional y local.

Transformar la gestión pública, bajo el concepto de la interdependencia tenemos que hacer grandes cambios en la Ley Orgánica del Poder Ejecutivo (LOPE), en la ley de bases de descentralización y en la Ley Orgánica de Municipalidades. Los 3 tienen que trabajar de manera sincronizada para que gobiernen de manera eficaz, transparente y eficiente.

Fortalecer el proceso de descentralización diferenciándolo de desconcentración. Entendiendo que el proceso de descentralización es un proceso en construcción y una necesidad pública, teniendo en cuenta diversas miradas y el enfoque territorial de sus ciudadanos.

Generar y consolidar la conciencia geográfica con el objetivo de humanizar nuestro territorio. Teniendo en cuenta la agresividad de nuestro territorio, su riqueza natural y ecosistemas frágiles que tenemos a nivel nacional. La conciencia geográfica es como la conciencia moral que debemos tener, tal como lo asumieron los antiguos peruanos, urge consolidar la integración estratégica a nivel nacional y a nivel
internacional.

Consolidar un plan de conectividad, uno que contemple la: conectividad vial y ferrocarril, la conectividad digital, la conectividad aérea, marítima y, por supuesto, la eléctrica. Esto nos va a permitir que integremos de manera estratégica a nuestro territorio a nivel nacional y con el mundo.

Identificar nuestros mapas de la riqueza, para consolidar de manera democrática y consensuada los planes regionales de desarrollo concertado, para ver las fortalezas y debilidades. Definiendo las fuentes de nuestro destino histórico.

Definir nuestra matriz productiva a base de una estrategia diversificada con diferenciación, para convertir nuestras ventajas comparativas en competitivas. Sustentada en una matriz energética con energía renovable y una plataforma de ciencia y tecnología con innovación.

Desarrollar la economía nacional del mercado, que se sustente en el conocimiento, que sea sostenible y sustentable. Un modelo que se sostiene en la acción protagónica de las PYMEs, las cooperativas, Cámaras de Comercio, el desarrollo tecnológico que la podemos graficar con esta ecuación, Ciencia, Tecnología e Innovación (CTI) + Tecnología, Información y Comunicación (TIC) = Desarrollo (D). Significa que, generamos conocimiento, luego lo transferimos a las diversas actividades productivas y económicas para generar desarrollo. Consolidación de los corredores económicos, agencias de desarrollo regional, sistemas regionales de innovación, la implementación de proyectos macro regionales. Orientándonos por la filosofía andina que rescata la tradición vial, la tradición hidráulica, la tradición planificadora y la ayuda mutua, para integrar nuestro territorio dentro de un plan de desarrollo nacional.

La transformación de la gestión pública, hay muchos cambios a realizar, empezando por la ley de contrataciones, la gestión estratégica del talento humano. La reestructuración del sistema de Justicia integrada por la fiscalía, el Poder Judicial, el Tribunal Constitucional y la Junta Nacional de Justicia. Tenemos que ir de un círculo vicioso a un virtuoso. Fortalecer el sistema de control y fiscalización del manejo de los recursos públicos. La Policía Nacional debe ser reestructurada y formar el Consejo macro regional de seguridad ciudadana, hay que fortalecer el Consejo Nacional y anticorrupción.

Rediseñar la estructura organizacional del gobierno, a través de una ingeniería de procesos, utilizando sistemas expertos, para definir el ciclo operativo del gobierno, con el objetivo de brindar a los ciudadanos servicios públicos de calidad. Reformar de manera integral el sistema de salud y educación con el fortalecimiento de una triada: Alimentación, salud y educación; con una buena alimentación, tendremos buena salud, lo cual permitirá que nuestros niños y jóvenes tengan capacidad de aprendizaje.

Impulsar la transformación digital como soporte de la transformación del gobierno, para lograr que el gobierno sea transparente, eficaz, promotor de la inversión pública y privada, garantice los derechos fundamentales de los peruanos.

Manejar de manera responsable la información, teniendo en cuenta que los datos son un activo de todos los peruanos, que trabajados de manera eficiente constituye una herramienta para tomar decisiones acertadas, fomentando la participación ciudadana y el gobierno abierto, con ciudades y ciudadanos digitales.

Establecer una conciencia moral y fortalecer el núcleo familiar, donde se cultive el buen vivir con edificantes principios éticos y valores, recogiendo la trilogía andina que nos han legado los antiguos peruanos: No seas ocioso, mentiroso y ladrón. Con esto lograremos formar hombres y mujeres de bien, con la capacidad de liderar la ruta del Perú hacia la prosperidad.

Fortalecer el Acuerdo Nacional, que impulse el diálogo franco y transparente en busca de consensos con resultados concretos, haciendo que las políticas de Estado sean vinculantes.

Pero la tarea, sería inútil, si no atendemos al ser humano, razón de ser de todo este esfuerzo nacional; por lo que resulta básico promover el desarrollo de sus capacidades, y sentimientos basados en sólidos principios éticos y morales; que le permitan desenvolverse en todos los campos del saber y en la gestión de actividades económicas, sin desnaturalizar los grandes fines que la Nación toda persigue.

Una visión humanista al servicio de la patria

Esta visión humanista es complementada con el fomento, innovación y planificación de actividades emprendedoras, sin abandonar la espiritualidad que todo ser humano debe cultivar por si mismo, alentado por políticas rectoras que el Estado brinde teniendo como meta final, la realización del ser humano y satisfacción plena de sus necesidades; superando el atraso no sólo mediante la justa distribución del tener, sino también por la justa distribución del saber, y el fortalecimiento de la autoestima nacional. De lograrlo habremos efectuado una verdadera revolución en todo sentido.

Reafirmémonos en el esfuerzo conjunto de abatir a la pobreza, para lo cual es necesario contar con más inversión, en más espacios y más manos, la misma que se oriente a los fines ya antedichos; para lo cual se ha de emprender una cruzada nacional que culmine con: brindar educación de calidad, y cultura a todos nuestros compatriotas. Es decir, mejorando el saber; y en su dimensión la calificación laboral; generando empleo productivo, potenciando e innovando el aparato productivo, creando infraestructura, incrementando nuestras exportaciones, distribuyendo el ingreso con equidad e integrando las economías excluidas del país al mercado nacional y global.

Siguiendo los sabios consejos del mandato ancestral, hemos de optar por una cultura de paz y laboriosidad, donde los hombres y mujeres que habiten en nuestro territorio, tengan las mismas oportunidades de realización: y nuestros niños disfruten a plenitud de su inocencia, creciendo sanos, fuertes y con aptitud para continuar desarrollando todas sus potencialidades; donde nuestra juventud viva el presente y anticipe el porvenir, con esperanza y sin frustraciones; donde los ancianos sean vistos con respeto y escuchados; es decir , construir sin demora una gran Nación, donde impere la justicia.

Debemos afirmar nuestro profundo amor por el Perú, el respeto a su ordenamiento jurídico; y la unión entre todos sus hijos; reconociendo la unidad nacional basada en la diversidad cultural; valorada esta, como un recurso real, para potenciar el desarrollo. Asimismo, expresemos nuestro respeto y admiración por los peruanos, que en base a su esfuerzo y honestidad, han sabido construir riqueza con emprendimiento y tenacidad, y muchos de ellos bajo condiciones no siempre propicias.

Estos ejemplos, nos han de dar luces para poder visualizar los mejores caminos de prosperidad y bienestar, sin olvidar jamás, que lo más noble y valioso que tiene nuestra Patria, es el peruano. Por eso: hermanos campesinos, obreros, artesanos, comerciantes, estudiantes y educadores, profesionales, trabajadores y empresarios de todos los campos de la actividad humana, hombres y mujeres de todas las edades y ámbitos del territorio nacional, donde quiera que se encuentren, recuerden siempre que todos somos indispensables en la tarea de hacer Patria y engrandecerla.

Finalmente, con mucha satisfacción debemos expresar, que recorrer el Perú nos llena de vitalidad. La nobleza de su gente, la biodiversidad que por doquier se manifiesta y nuestro inestimable patrimonio histórico-cultural, afirman de hecho nuestra confianza en nosotros mismos, y eleva nuestra autoestima. Elevemos una plegaria al Todopoderoso, para que guíe nuestros pasos, por la senda de la sabiduría, nos dé la suficiente humildad, para seguir aprendiendo a auscultar el alma popular, tener la capacidad de escucha para entender las cosas, rescatar las enseñanzas del Perú milenario, y reflexionar sobre sus pétreos mensajes, para poder forjar nuestra verdadera identidad nacional.

De igual modo, que nos dé la sabiduría necesaria para que podamos administrar adecuadamente los recursos naturales, que generosamente nos continúa brindando la madre naturaleza, en beneficio de todos y no solo de un grupo minoritario. Estoy seguro de que los peruanos sin exclusiones, saldremos adelante, convocando para el efecto a todas las voluntades en torno a los grandes objetivos nacionales compartidos, incluso ahora, en la particular coyuntura que nos afecta al igual que el resto de los países del mundo.

Démonos las manos y hagamos la gran cadena, para que en combinación con las fuerzas telúricas de los andes, nos dé la energía que nos permita caminar con firmeza y esperanza hacia el mañana prometedor.

(*) Congresista de la República 2011-2016
Gobernador Regional de Cajamarca 2019-2022.
Presidente de la Asamblea Nacional de Gobernadores Regionales 2019

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