Por Mesías Guevara
Estamos envueltos en una turbulencia política, la cual está impactando en los aspectos económico y social. Esta sacude las estructuras de nuestra sociedad, golpea a las familias y de manera particular a las fibras de los ciudadanos, haciendo que estos pierdan el optimismo. Por otro lado, ha hecho crecer la desconfianza hacia las autoridades civiles y militares, la mirada franca y sincera ha sido reemplazada por la mirada de reojo y la verdad por la mentira maquillada como desinformación.
Ante este escenario sombrío, tenemos que mantener encendida la llama de la esperanza, para que nos llene de optimismo y encienda las llamas de la fe, la paz y el amor. Y nos dé la posibilidad de mantener una actitud mental positiva, para afrontar con éxito el presente y escribir con entusiasmo la futura historia de nuestras vidas y de nuestro país.
Podrán caer tormentas e intensas lluvias sobre nuestras tierras, haciendo que perdamos nuestras cosechas, la oscuridad engendrada por la mentira y el odio, pretenderá imponerse sobre la luz para negarnos la posibilidad de ver lo bello de la naturaleza, la ansiedad buscará reinar en nuestras almas por haber perdido el empleo y por no tener la posibilidad de alimentar y cobijar a nuestras familias. La melancolía de manera abrupta querrá sumirnos en la eterna tristeza arrancándonos un suspiro acompañado de una lágrima silenciosa. El desánimo intentará detener nuestras andanzas y derrumbarnos hasta hacer que hinquemos nuestras rodillas sobre el polvoriento suelo. Pero allí estará la esperanza que no permitirá que caigamos derrotados.
El 2023 que ha estado lleno de sinsabores, muertes, recesión económica, delincuencia, extorsión, de contrarreformas y actitudes irresponsables provenientes del congreso de la república, no nos han doblegado, porque la mayoría de los peruanos apoyados en las fuerzas telúricas de nuestras montañas que nos llenan de energía, en el silbido de los vientos venidos de nuestro mar que nos inyecta entusiasmo, y el susurro de nuestra selva que nos da paz, hemos aprendido a afrontar el infortunio. Que lo vivido el 2023 nos señale el camino del 2024, para vivirlo con entereza y férrea convicción democrática.
Que en el 2024 reine la esperanza y nos de la fortaleza para construir una sociedad donde nos reconozcamos como hermanos, sin discriminación política, económica, religiosa y social. Donde podamos intercambiar ideas con tolerancia, que por ello no nos descalifiquen y veamos cómo se restituye la democracia y la gobernabilidad a través de la convocatoria de elecciones generales. Que nuestra economía mejora haciendo que haya empleo digno para todos los peruanos. Que respetamos el medio ambiente, y los servicios públicos en salud, educación, transporte e internet mejoran para beneplácito de todos. Que cesa la actitud dictatorial del congreso de la república que está demoliendo la institucionalidad de nuestro país y pretende limitar la participación política de la población. Que la inseguridad ciudadana deja de ponernos en zozobra e incertidumbre. ¡¡Gloria a la esperanza!! Que encumbra al desvalido calmándole el hambre, el frio y el dolor. Que da sabiduría a los líderes políticos, empresariales, académicos y sindicales. Que ilumina el camino de las familias para que caminen con firmeza en busca de alcanzar sus sueños. Que los partidos políticos dejan de ser sindicadas como organizaciones criminales. Que guía a los jóvenes a conquistar sus proyectos y a convertirse en ciudadanos de bien. Que da paz y sosiego al corazón de los ancianos y a su otoño lo convierte en una eterna primavera. Que al obrero le brinda un nuevo amanecer a través de un justo salario. Que calma nuestra sed de justicia y nos proyecta hacia un Perú unido en busca de la prosperidad para todos.