#VisiónPerú
Por Mesías Guevara Amasifuen
La agenda digital en el Perú es débil y no está priorizada en la narrativa de líderes políticos, intelectuales, empresariales y sindicales. Esto hace que los esfuerzos desde instituciones públicas y privadas sean insuficientes, carentes de liderazgo y contrarios a la tendencia global de consolidar la soberanía digital.
Impulsar la soberanía digital implica proteger los datos de ciudadanos y empresas frente a ciberataques y fugas de información, además de reducir la dependencia de soluciones de software y hardware extranjeras, fomentando un mercado local de software. Este enfoque no solo fortalece la seguridad, sino que también impulsa el desarrollo económico. La industria de TI está en crecimiento, atrayendo inversiones, creando empleos y diversificando la matriz productiva mediante el desarrollo de software y aplicativos, lo que se conoce como la «industria de la mente».
Países como Estados Unidos, India y Corea del Sur son ejemplos de cómo la soberanía digital puede transformar economías. Estados Unidos controla gran parte del tráfico e infraestructura de Internet, con gigantes como Microsoft y Google, y ha implementado leyes como la CLOUD Act para acceder a datos globales. India, con 624 millones de usuarios de internet en 2021, alberga empresas líderes como Infosys y Tata Consultancy Services, mientras que Corea del Sur, sede de LG y Samsung, destaca por su infraestructura 5G y penetración de Internet.
Los expertos coinciden en que fortalecer la soberanía digital es crucial para proteger «bienes vitales», como la seguridad, la prosperidad, las normas culturales y el control de la información. Los ciudadanos esperan que sus gobiernos protejan su privacidad en línea, combatan la desinformación y el ciberdelito. Para el Perú, avanzar en esta dirección no solo es una necesidad estratégica, sino una oportunidad para integrarse competitivamente en la economía global.
Publicado en el diario La República